Contar
Diccionario Cítrico, antes de ponerlas en boca de todos, mejor exprimirlas un poco.
| 5 | Palabra | Definición | Acepciones | Expansión semántica | DC | Lecturas |
Contar
(v. tr.) Acción humana básica que solía construir lazos, y ahora se usa para levantar métricas y justificar recortes.
Verbo colonizado por el capitalismo afectivo: todo lo que se cuenta, se capitaliza.
Práctica humana que alguna vez sirvió para entender el mundo, ahora usada para venderlo.
Lo que reemplazó al pensamiento crítico en muchas aulas, talleres y museos: “no importa qué pensás, sino cómo lo contás”.
Modo de construcción de identidad en la era de la performance constante: “vos sos lo que contás que sos”.
Habilidad exigida a toda institución, persona o emprendimiento: si no contás, no existís.
Gesto primitivo y colectivo para compartir el mundo con otros. Antes de medirlo, antes de venderlo, contar sigue siendo una forma de estar juntos.
Aplicado:
“Fue una charla brillante: entendí todo. Lo explicó con humor, con emoción, con imágenes impactantes, claras y contundentes. La audiencia aplaudió de pie.”
(Contó Alicia a la salida de la charla La Tierra es plana, por eso se llama planeta. Si fuera redonda, habitaríamos La Redondeta.)
Expansión semántica (3)
1 - Relato
(s. m.) Forma narrativa básica que mutó en argumento político, recurso cultural y excusa institucional.
Versión organizada de los hechos para que parezcan más interesantes, más coherentes o más heroicos de lo que fueron.
Modo de nombrar cualquier construcción colectiva que no se ajuste al algoritmo del mercado.
Mecanismo de defensa frente a la complejidad: si no se puede explicar, se arma un relato que emocione.
Cobertura estética del vacío institucional. Se narra la participación sin participación, se cuenta lo colectivo sin conflicto, se produce sentido sin preguntar nada.
A - El único lugar donde todavía se permite soñar con algo común. Por eso lo atacan.
Aplicado:
“Lo que hizo el gobierno anterior no fue gestión, fue un relato. Nosotros trabajamos con datos, no con épica”.
(Frase repetida por el vocero del gobierno actual mientras construye el suyo, con videografías épicas y fondo de piano triste.)
2 - Narrativa
(s. f.) Relato con pretensiones teóricas y vocación de sentido, ideal para decorar estrategias sin contenido.
Sinónimo contemporáneo de discurso, pero con aura más intelectual y menos sospechada de manipulación.
Disfraz ideológico que permite borrar el conflicto real y reemplazarlo por una curva dramática esperanzadora.
Palabra comodín en museos para evitar decir “mensaje político”. Porque suena mejor decir “narrativa curatorial” que “posición frente al mundo”.
Lo que se construye cuando no hay acciones concretas, pero sí una buena redacción.
A - Forma de tejer sentido en un mundo que lo dispersa. Cuando no se usa para decorar, puede ser una herramienta para pensar, dudar, intervenir.
Aplicado:
“El museo es muy valioso, pero el edificio ya no acompaña, se ponen en riesgo las colecciones y con ello la memoria de tantos vecinos y vecinas de la ciudad. Vamos a integrarlo a una propuesta más amplia.”
(Anuncio del ministro de cultura previo al cierre definitivo del museo y su reemplazo por una sala de coworking con cafetería de autor.)
3 - Storytelling
(sust. glamoroso-anglosajón) Relato con efectos especiales para emocionar, convencer y, si es posible, monetizar.
Recurso del neoliberalismo cultural. Contar algo tan bien que nadie pregunte si era verdad
Lenguaje de coach disfrazado de estrategia cultural: “no importa lo que hacés, importa cómo lo contás… y cuántos likes tiene”.
Modo de producción emocional donde todo es relatable, identitario, cercano y rentable.
Estrategia de gestión donde el guión pesa más que el contenido y la experiencia importa más que la pregunta. Mucha emoción, poca posición.
A - Relatar con cuerpo y con memoria. Cuando no se vacía en marketing, el storytelling puede ser una forma de decir lo que nos pasó… y también de cambiar lo que viene.
Aplicado:
“Las salas están vacías en una propuesta de recorrido sonoro que busca la conexión del público con las emociones primigenias. La gente sale conmovida.”
(Explicación del equipo curatorial sobre la exposición Ruidos del alma, inaugurada sin objetos por falta de presupuesto.)
DC
Palabras que antes servían para decir algo y ahora sirven para decir algo que suene bien. Se aplican encima de las cosas como un filtro de Instagram o Tik Tok, suavizan, decoran, editan, incluso cuando no hay nada debajo.
En la cultura —y sobre todo en la gestión cultural— se instaló la idea de que todo se resuelve contando mejor la historia. No importa si una política cultural desaparece, si un museo pierde su colección o su gente, si un archivo se queda sin luz ni sueldo, lo que importa es si el storytelling funciona, si el relato emociona, si la narrativa se siente auténtica.
Nos convencieron de que el problema nunca está en el contexto, sino en cómo lo contás. Que si nadie te escucha, es porque no supiste contarlo. Que si una institución está vacía, es porque no encontró su relato. Que si algo falla, tal vez es porque no lo contaste con la suficiente sensibilidad. Y si con ese relato llenaste la sala del museo, caso cerrado. Importa más que vengan para poder contar que vino un montón de gente que qué le pasó a la gente en el museo, cuánto estuvo, qué hizo.
Y ahí estamos, narrando la nada pero con gente. Lo importante ya no es lo que pasa, sino cómo se lo presenta. Contar reemplaza a pensar incluso cuando el sistema se cae a pedazos, cuando la realidad no se deja narrar.
Detrás del relato hay precariedad, desconexión. Y lo que antes podía ser un relato común, colectivo, hoy se fragmenta en performances individuales, en las que cada emoción se vuelve una historia, una oportunidad de contenido.
En los museos, el relato se volvió más importante que las preguntas. En las redes, el storytelling reemplazó a la conversación. Lo que contamos pesa más que lo que hacemos. Tal vez tengamos que contar menos… y escuchar más.
Para profundizar en serio:
Néstor García Canclini – La sociedad sin relato
Marina Garcés – Nueva ilustración radical
Byung-Chul Han – La sociedad del cansancio
Mark Fisher – Los fantasmas de mi vida
Remedios Zafra – El entusiasmo


