Manual de uso de los museos
El newsletter sigue, nuevos términos del Diccionario Cítrico y ahora también dos videopodcast
Buenas, ¿Cómo andan? Hace unos cuantos envíos que vengo contando que se amplía el newsletter. Por los museos nació con este newsletter. Ahora se abre también a las voces, a las imágenes, a las charlas y a los recorridos. Un Manual de uso de los museos en varios formatos: para leer, mirar, escuchar, comentar, participar.
En junio hice una pausa, no para cortar sino para pensar. Tenía en claro que quería seguir, necesitaba recuperar el tono personal de este newsletter y, al mismo tiempo, encontrar la forma de hablar de museos en un contexto nacional complejo.
1 - Diccionario cítrico
Antes de la pausa ya había salido con el Diccionario Cítrico, esa idea de exprimir un poco las palabras antes de usarlas. Desde julio, el diccionario no solo está en Por los museos: también se publica en somos.ey y aparece con frecuencia quincenal (sábado por medio) en Instagram, tanto en la cuenta de Por los museos como en la de somos.ey.
No se trata de definir, sino de exprimir al máximo las palabras antes de ponerlas en boca de todos. Apretarlas un poco para ver qué sentido les queda. Porque hay términos que repetimos tanto —empatía, resiliencia, Estado, comunidad, innovación, relato— que parecen siempre amables, bienintencionados, que caen bien. Pero cuando los pasamos por un poco de presión dejan ver otras capas, otras texturas.
2 - Museos
Las palabras con las que hablamos de los museos también han cambiado con el tiempo. No es sólo cuestión de lenguaje: cada palabra trae consigo una manera distinta de entender qué es un museo y qué debería hacer.
Hubo un tiempo en que los museos se definían por sus colecciones. Lo importante era lo que guardaban, lo que podían conservar a lo largo del tiempo. Se pensaban como templos de la memoria, con vitrinas cerradas y piezas que se exhibían con la autoridad de lo incuestionable. En este modelo, el museo era el guardián del pasado.
Después, hace unas décadas, empezamos a hablar más de patrimonio. Ya no se trataba sólo de objetos valiosos, sino de aquello que una comunidad consideraba propio, significativo. El museo dejó de ser solo un espacio de conservación para convertirse en un lugar de interpretación. La idea de patrimonio amplió los márgenes: entraron las historias, los saberes, lo inmaterial. El museo ya no solo guardaba cosas, sino que construía relatos.
Hoy, cada vez más, el eje parece estar en la experiencia. Los museos se piensan en función de lo que pasa cuando alguien los recorre. Se busca la interacción, la inmersión, el encuentro. Ya no basta con exponer; hay que activar. El museo se convierte en un espacio de acción, de participación. Un lugar donde las cosas no solo se miran, sino que suceden.
Podemos trazar otras líneas parecidas.
Antes, el museo era un archivo, una acumulación organizada de piezas. Después, fue un relato, un lugar donde el pasado se contaba de cierta manera. Hoy, se habla más de plataformas, espacios abiertos donde los significados se construyen de forma colectiva y en tiempo real.
Antes, el museo era sobre todo autoridad. Un espacio que decía qué era valioso y qué no. Después, fue mediación, un puente entre los objetos y el público. Ahora, es co-creación: los visitantes ya no son solo observadores, sino que participan, intervienen, transforman.
Entre todas estas palabras, la que parece definir mejor a los museos de hoy es conexión. Porque los museos ya no existen solo por lo que contienen, sino por lo que generan entre quienes los habitan. Más que conservar objetos, conservan relaciones. Más que contar historias cerradas, abren conversaciones.
El museo ya no es solo un lugar donde se entra y se sale. Es algo que sigue vivo en la memoria, en los vínculos, en lo que cada visitante se lleva consigo.
3 - Contexto nacional (e internacional)
¿Por qué un manual de uso de los museos?
Porque para quererlos y defenderlos hay que conocerlos. Saber qué pasa adentro, de dónde vienen, por qué importan. Los museos fueron primero depósitos de colecciones, después espacios de patrimonio, hoy foros abiertos de participación ciudadana. No son abstracciones: son lugares donde guardamos memoria, donde se construyen relatos, donde se tejen vínculos.
Y justo ahora, mientras en Nación se cierran áreas, se vacían programas y desaparecen museos, necesitamos más que nunca usarlos y hacerlos propios. Lo que algunos llaman “batalla cultural” es, en verdad, una demolición sin pausa. No hay concursos, se corren directores por decreto, se cierran instituciones con décadas de trabajo. El desfinanciamiento no es abstracto: son edificios cerrados, equipos desarmados, vidas laborales precarizadas.
Y sabemos que no es sólo cultura: pasa en salud, en educación, en investigación. La misma lógica que deja a la intemperie a pacientes, estudiantes y científicos quiere también que el patrimonio y los museos se sostengan solos, que queden en manos del mercado. Pero si todo debe salvarse en la competencia del mercado, ¿quién se ocupa de lo que no da ganancia y que, sin embargo, sostiene la vida en común?
Defendemos lo que queremos cuando entendemos qué es, lo que significa para nosotros. Por eso armamos este Manual de uso de los museos, cuyo primer episodio se estrena el jueves 4 de septiembre. Después, entre 10 y 20 días más tarde, llega el videopodcast Por los museos: charlas con colegas y amigos, bahienses y visitantes, para seguir hablando de museos pero desde acá, situados.
4 - Manual de uso de los museos
Guía para no perderse en un museo. Y que nadie se pierda de conocer museos.
¿Es un manual? Sí, pero no. ¿Explica cómo funcionan los museos? En cierto modo. ¿Sirve para entender a un museo? Quizás, pero te abre puertas. ¿Y para salir? Eso sí: te invita a visitar museos y salir distinto. Con otras preguntas, con ganas de volver, con un ajuste en la mirada.
Este Manual de uso no está hecho para especialistas ni para turistas. Está pensado para la gente curiosa. Esa que no quiere quedar afuera, pero a veces se siente lejos. Porque los museos pueden parecer lugares cerrados, solemnes, difíciles. Y no siempre lo son.
Por eso este Manual no da instrucciones como un electrodoméstico. No dice qué hacer ni en qué orden. No te dice por dónde empezar ni cuánto tiempo hay que quedarse frente a un objeto o una obra.
Este Manual no dice: "así se hace", “esto es así” sino: "probá y fijate qué pasa".
Un manual que invita a mirar, a tocar, a intervenir. A dudar. A entender que un punto puede ser una línea que no llegó a empezar. Y que una línea puede ser una invitación a seguir. Donde un plano no es adorno sino estructura, este manual propone sostener lo que parece frágil: la experiencia de visitar.
En ese espíritu, el Manual de uso es también una excusa para pensar juntos cómo se visita un museo, qué se cuida en un museo, qué se guarda, qué se muestra, quién decide, qué emociones aparecen, qué ruidos molestan, qué preguntas quedan dando vueltas. ¿Qué es un museo?
Es una guía, pero no para no perderse. O al menos no perderse sólo. Es también una forma de que nadie se pierda la experiencia de conocer un museo. Porque a veces no se trata de que falte información, sino de que nadie te dijo que podías entrar.
Si alguna vez pensaste que los museos no eran para vos, este Manual de uso es para vos. Si alguna vez saliste de uno sin saber bien qué te pasó, también.
Vamos a hablar de museos.
¿Vamos?
5 - Dlia golosa (Para la voz)
En el diccionario cítrico tomé el Juicy Salif de Philippe Starck y para el Manual de uso de museos tomo Dlia golosa (Para la voz), 1923, de El Lissitzky y Vladimir Mayakovski.
Dlia golosa (Para la voz) fue una especie de “manual portátil” para la agitación política y cultural. Escritos para ser leídos en voz alta, gritados, como parte de la acción colectiva. Su fuerza estaba en la urgencia: la necesidad de transformar la vida cotidiana a partir de la acción. Tomo un poco eso: la necesidad de transformar la vida cotidiana a partir de los museos. Así, este Manual de uso también se piensa como un dispositivo activo: un recurso para abrir, compartir y poner en movimiento.
Tomarlo como referencia es reconocer que este Manual de uso de los museos también quiere ser eso: una guía que no ordena, sino que convoca; no explica, sino que proyecta; sino que se usa, se abre y se pone en movimiento.
Y de nuevo, un objeto que es una pieza de museo y de nuevo es el MoMA quien lo cuida, lo exhibe, lo estudia. Un objeto que circula entre poesía, diseño y vanguardia. Al igual que ese diccionario cítrico que contaba, o el exprimidor de Starck, este libro combina función, forma y cultura material, con una declaración de principios incluida.
No es un manual técnico que te dice qué hacer, sino un dispositivo que permite entrar, tocar, mirar y pensarlo todo desde adentro.
En definitiva, este referente nos lleva aún antes de empezar: nos coloca en un espacio compartido entre palabra, forma y acción. Porque si el Manual no encierra, sostiene; si no explica, sino que proyecta, entonces necesitábamos una imagen que ya fuera ese gesto: un diseño que no mira el museo como templo, sino como espacio en construcción, para que entres y hagas —y también hagas ruido—.
6 - Por los museos se hace videopodcast x 2
Y además del Manual de uso de los museos, llega también el videopodcast Por los museos. Los dos nacen en el mismo living de La Casa, pero tienen formas distintas.
El Manual de uso de los museos se estrena el jueves 4 de septiembre con el primer episodio: ¿Qué es un museo?. Cada mes, a principios, voy a estar ahí —solo, cómodo en el sillón, con el aporte de profesionales de distintas disciplinas— para hablar de un tema concreto: después vendrán ¿Cómo se arma una muestra?, ¿Cómo recorrer un museo?, y así ...
A fines de mes, o unos quince días más tarde, llega el segundo formato: el videopodcast Por los museos. Ahí nos juntamos, de manera más distendida, cuatro o cinco personas, también en el living de La Casa, para charlar sobre el mismo tema del Manual de uso de los museos anterior. En septiembre, por ejemplo, la conversación será sobre ¿Qué es un museo?.
Es el espacio más dialogado, más bahiense, pensado para cruzar miradas: profesionales de museos, directores y directoras, trabajadores y trabajadoras, funcionarios y funcionarias, visitantes habituales, gente que simplemente tiene algo que decir por los museos. Porque los museos se piensan también así: entre voces, en plural, en la práctica de usarlos y habitarlos.
Uno es guía, el otro es conversación. Los dos buscan lo mismo: que nadie se quede afuera de los museos.
7 - Episodio 1: ¿Qué es un museo?
Agenden: El próximo 04 de septiembre se estrena el primer episodio ¿Qué es un museo hoy?
¡Spoiler Alert!
El museo no es un edificio, es una práctica.
Como el peronismo: no es un partido, es un movimiento.
Este primer episodio arranca con la pregunta. ¿Qué es un museo hoy? ¿Qué lo hace museo: la colección, el edificio, los cartelitos, el silencio? O, más bien, ¿las relaciones, los afectos, las voces que lo atraviesan?
Un recorrido desde los gabinetes de curiosidades al museo hoy, museología crítica, museología social, museología comunitaria. Cómo fueron mutando esas definiciones, cómo muchos museos hoy no tienen colección, ni vitrinas, ni edificio propio, pero tienen comunidad y agenda viva.
Todo con pequeños pero precisos aportes de distintos profesionales de la museología, a quienes desde ya agradezco enormemente, respondiendo a la pregunta de ¿Qué es un museo? Nina Simon, Eduardo Ribotta, Esteban Torres Hormazabal, Johanna Palmeyro, Tony Butler, Germán Paley, Nayeli Cepeda, Claudio Gómez, Encarna Lago, Christian Ceuppeuns.
Nos vemos por los museos.
Tengo hasta acá, si todavía me estás leyendo, muchas gracias. Ahora podés comentarlo, likearlo y/o recomendar que estén atentos el próximo 4 de septiembre a estos canales de YouTube SomosEy y mi canal que ahí se estrenan.
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Gracias totales a José, Tato, Ani y Juli de La Casa que son grosos y se brindaron con todo.
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